Los juegos de cartas tienen una historia fascinante que se remonta a miles de años atrás. Las primeras evidencias de juegos de cartas aparecen en China durante el siglo IX, donde se desarrollaron a partir de los juegos de fichas y dominós. Estas primitivas cartas fueron hechas de papel y madera, y gradualmente evolucionaron hacia el formato que conocemos hoy en día.
Durante la dinastía Tang en China, los juegos de cartas se volvieron extremadamente populares entre todas las clases sociales. Los comerciantes de la Ruta de la Seda llevaron estos juegos hacia Occidente, llegando primero al Medio Oriente y luego a Europa durante el siglo XIV. Los europeos adoptaron rápidamente esta forma de entretenimiento y le dieron sus propias variaciones, creando las barajas que conocemos actualmente con los cuatro palos: corazones, diamantes, picas y tréboles.
La estandarización de las barajas en Europa fue crucial para el desarrollo de los juegos de casino modernos. A diferencia de las cartas chinas que tenían muchas variantes, los juegos europeos desarrollaron reglas uniformes que permitieron que los juegos se propagaran rápidamente entre diferentes regiones y culturas, estableciendo las bases para los juegos de casino contemporáneos.